La economía de lo intangible

Los activos intangibles son unos de los activos alternativos más desconocidos. Invertir en patentes, software, marcas, bases de datos, aplicaciones, etc… resulta todavía extraño. Invertir de manera de directa en intangibles está reservado a muy pocos. Lo curioso es que la mayoría de nosotros invertimos en intangibles de manera indirecta sin reparar en ello, si tienes en cartera algún fondo de renta variable ya lo estás haciendo.

Y es que la mayoría de empresas que tengas en cartera, por ejemplo a través de un fondo del S&P 500 o MSCI World (mercados desarrollados) tienen en sus balances activos intangibles. Es más, la mayoría de sus activos no intangibles y cada vez van ganando más peso. Y es que vivimos en la economía de lo intangible, donde estos activos son cada vez más relevantes y cada vez son capaces de generar más ingresos. Y si hablamos en concreto de las grandes tecnológicas ni te cuento., piensa en Facebook o Google, si inviertes en ellas en realidad lo estás haciendo en aplicaciones, bases de datos de clientes, marca, etc…

La imagen del post te ayudará a entenderlo mejor. En las empresas del S&P 500 prácticamente el 80% de sus activos son intangibles y las 5 mayores empresas por capitalización son todas tecnológicas, mientras que hace 15 años en ese ranking sólo estaba Microsoft. Nos encontramos en una nueva era y eso implica nuevos retos, este tipo de activos son (i) difíciles de valorar, no es tan sencillo como asignarle un valor a un edificio o un vehículo, ¿cuánto valen todos los datos que Facebook tiene sobre sus usuarios? ¿Y las aplicaciones gratuitas que ha creado Google y usamos todos los días? Y por otro lado, (ii) son difíciles de asegurar, todo un reto para estas entidades.


Además, la crisis del covid-19 lo que ha hecho es acelerar todo este cambio hacia una nueva economía basada en unos activos que no puedes ver ni tocar. Las empresas son conscientes de ello y cada vez destinan mayor parte de su presupuesto a la inversión en estos activos.

Fuente (imagen): Aon y Bloomberg